Láser/IPL y Lesiones Vasculares

El láser es un sistema que emite una luz muy intensa, monocromática y coherente, a diferencia de la Luz Pulsada Intensa (IPL), que emite “pulsos” de luz, también de alta intensidad. En ambos casos la luz se transforma en calor en toda la zona del “impacto” lumínico. Este efecto térmico produce la lesión de los vasos sanguíneos, habitualmente con mínima afectación de la piel.  Existen diferentes tipos de láseres y sistemas de IPL, que se utilizan para tratar distintos procesos.

Entre las lesiones vasculares susceptibles de ser tratadas destacaremos: Angiomas (planos, puntos rubíes…), telangiectasias,  microvarices, lagos venosos, cuperosis…

Dentro de las causas de estas lesiones vasculares, es frecuente el componente genético además hay múltiples factores de riesgo: edad, sexo (más frecuente en la mujer), embarazo, cambios hormonales, obesidad, sedentarismo, tipo de actividad laboral…

Para el tratamiento con Láser es frecuente utilizar el de Neodimio-YAG ( 1.064 nm.) y en el sistema IPL ( 560 nm  ).

Son técnicas “limpias” ( luz que se transforma en calor), generalmente bien toleradas, con efectos secundarios leves o moderados ( sensación de “pinchazo caliente”, inflamación, aparición de púrpura,….)  habitualmente reversibles. Terminada la sesión de tratamiento permite la incorporación inmediata a las tareas habituales.

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¿QUÉ ES EL LÁSER?

El láser es un sistema que emite una luz muy intensa, con una misma longitud de onda (monocromática) y coherente, cuya energía se transporta al exterior a través de una fibra óptica y se transforma en calor sobre toda la zona del “impacto”. Existen distintos tipos de láser con diferentes longitudes de onda, de forma que cada uno de ellos tiene una mayor especificidad con efecto “diana”sobre la patología a tratar. Así en la fotodepilación la “diana” sobre la que se “dispara” el láser, sería el pigmento de la melanina, que está junto al folículo piloso que queremos lesionar. En el caso de las lesiones vasculares la “diana” sería la hemoglobina, que es el pigmento rojo de la sangre que se encuentra en el interior de los hematíes, los cuales están dentro de los vasos (arterias, venas y capilares).

En el tratamiento de las lesiones vasculares, el láser más utilizado es el láser de NEODIMIO-YAG (Nd:YAG) que tiene una longitud de onda de 1.064 nm.

Además del láser en el tratamiento de las lesiones vasculares, también se utiliza la Luz Pulsada Intensa (IPL). Esta es producida por una lámpara que emite “pulsos” de luz de alta intensidad.

De una forma simple diríamos que el láser sería una “luz lineal”monocromática, y el sistema IPL, sería una “luz lineal entrecortada”. En ambos casos, la luz transformada en calor, produciría una coagulación selectiva de la sangre en el interior de los vasos, lesionando la pared vascular, y habitualmente con una mínima afectación de la piel.

LESIONES VASCULARES QUE PUEDEN SER TRATADAS CON LASER E IPL De forma sencilla podríamos decir que serían susceptibles de ser tratadas, aquellas lesiones vasculares rojas y rojo-vinosas de muy pequeño diámetro: Angiomas, telangiectasias, microvarices, lagos venosos, cuperosis…

ANGIOMAS: Son acumulaciones de capilares inmaduros, que suelen aparecer en el nacimiento. Existen distintos tipos de angiomas: planos, hemangiomas (puntos rubíes)…

Puntos Rubíes: Son pequeñas dilataciones capilares de color rojo intenso, de un diámetro entre 1-3 mm, debido a un fallo en el sistema vascular, tienen un claro componente familiar y aparecen con frecuencia a partir de los 40 años. Pueden darse en cualquier parte del cuerpo, aunque la mayoría lo hace en el tronco. No desaparecen de manera espontánea y progresivamente aparecen otros nuevos. No tienen significación patológica, simplemente son un “problema” estético. Responden muy bien (sobre todo los que tienen mayor diámetro), al tratamiento con láser de Nd:YAG.

TELANGIECTASIAS: Son dilataciones vasculares intradérmicas, visibles en la superficie de la piel, habitualmente de un diámetro inferior a 1 mm, y según su morfología se clasifican en: lineales, arborizantes, papulosas, arañas vasculares “spider”… Pueden aparecen en cualquier parte del organismo, pero son más frecuentes en las extremidades inferiores y la cara.

MICROVARICES: Son dilataciones de pequeños vasos de la dermis superficial, normalmente asintomáticas, su repercusión suele ser únicamente estética y la localización más frecuente son las extremidades inferiores. Según su aspecto y calibre se clasifican en :

Telangiectasias en forma de abanico: Rodean los maleolos y nos hacen sospechar signos de insuficiencia venosa crónica.

Varices reticulares: Son pequeñas vénulas localizadas en zona subdérmica de color rojo-vinoso o azuladas, de un diámetro entre 1-3 mm.

LAGOS VENOSOS: Se trata de una malformación venosa, que se localiza más frecuentemente en el labio inferior, suele ser asintomática y responde bien al tratamiento del láser Nd:YAG.

CUPEROSIS: Son dilataciones múltiples de los pequeños capilares de la dermis, que afectan principalmente a la cara. Cuando hay una predisposición genética, las lesiones empeoran en situaciones de estrés, cambios hormonales, de temperatura, ingesta de alcohol… Estos “rubores repetidos” acaban lesionando los capilares, haciéndolos visibles en la piel. Responden bien al tratamiento con IPL.

CAUSAS DE LAS LESIONES VASCULARES QUE PUEDEN SER TRATADAS CON LASER E IPL

Entre las causas más frecuentes señalaremos: Genética (herencia). Factores de riesgo: edad, sexo (más frecuentes en la mujer), cambios hormonales, embarazo, sedentarismo, obesidad, tipo de actividad laboral (trabajar sentado…), ambiente de calor, antecedentes de traumatismos y fracturas en extremidades inferiores, antecedentes de tromboflebitis y/o enfermedad tromboembólica… Se pueden reactivar algunas de ellas en situaciones de estrés, cambios de temperatura, ingesta de etanol…

TÉCNICA PARA EL TRATAMIENTO DE LESIONES VASCULARES CON LASER E IPL

Previa historia clínica y diagnóstico de la lesión, se hace una valoración del tipo de piel del paciente según la escala de Fitzpatrick.

La técnica consiste en la aplicación de la parte distal del cabezal del láser o sistema IPL (cristal de cuarzo refrigerado) sobre la superficie de la piel, que ha sido protegida con un gel frío. Unos días previos al inicio del tratamiento, se realizan disparos de “prueba” para optimizar su respuesta. Seleccionando aquella energía que lesione de forma eficaz y selectiva los vasos sanguíneos “diana,” produciendo a su vez el menor daño posible a la piel y tejido circundante. Es indispensable la protección solar tras el tratamiento.

MATERIAL PARA EL TRATAMIENTO DE LAS LESIONES VASCULARES

Existen diferentes tipos de láseres y sistemas de IPL para el tratamiento de las lesiones vasculares, en nuestro medio utilizamos:

  • Láser de Neodimio-YAG® ( Nd:YAG) 1.064 nm. ( Lumenis).
  • LUZ PULSADA INTENSA (IPL). QUANTUM SR® (560 nm). (Lumenis).

PROTOCOLO PARA EL TRATAMIENTO DE LESIONES VASCULARES CON LASER E IPL

La elección del tipo de técnica y número de sesiones, dependerá del diagnóstico de la lesión, localización y de la terapia indicada. Los puntos rubíes responden muy bién con una sola sesión de Láser de Nd-YAG. Las telangiectasias de la cara responden mejor al sistema con IPL, sin embargo su respuesta es peor en las localizadas en las extremidades inferiores. Las microvarices (telangiectasias y varices reticulares de diámetro menor de 3 mm), necesitan un mínimo de 3-4 sesiones, con un intervalo entre ellas de 6-8 semanas.

EFECTOS SECUNDARIOS DEL TRATAMIENTO DE LAS LESIONES VASCULARES CON LASER E IPL

Destacar:

  • Dolor: La mayoría de los pacientes, sienten una leve sensación de molestia durante el tratamiento como un “pinchazo caliente” muy fugaz.
  • Edema: Inflamación que desaparece en pocos días.
  • Púrpura: Manchas de color vinoso que pueden aparecer en las primeras horas y que se aclaran normalmente a los pocos días.
  • Ampollas y Costras: Secundarias al efecto térmico, son quemaduras superficiales en la piel, poco frecuentes y cursan habitualmente sin dejar cicatriz.
  • Cicatrices: Si la quemadura es más profunda. Su aparición es muy improbable.
  • Cambios en la pigmentación de la piel: Son poco frecuentes, temporales y suelen guardar relación con la posterior exposición al sol de la zona tratada, sin la debida y aconsejada protección solar.
  • Formación de nuevos vasos y efecto matting : Son poco probables.

COMENTARIO SOBRE LAS LESIONES VASCULARES TRATADAS CON LASER/IPL Son técnicas “limpias”, ya que se trata de la aplicación de una luz que se transforma en calor. Este efecto térmico produce la lesión de los vasos sanguíneos, habitualmente con una mínima afectación de la piel. En ocasiones la técnica es muy eficaz en el tratamiento de algunas lesiones ( puntos rubíes), y en otras no tanto como en el tratamiento de las telangiectasias muy finas de extremidades inferiores… Finalizado el tratamiento, el paciente tiene que seguir un protocolo de recomendaciones (indispensable la protección solar)… y puede incorporarse de inmediato a sus actividades habituales.